martes, 16 de diciembre de 2025

Testimonio de S., sobre vivir esperando más de la vida. Consume la vida, o la vida te consume.

No se cómo sentirme la mayor parte del tiempo, siento que estoy disociada y que me devora el espacio y me consume el tiempo.

No sé por qué a veces me despierto y solo siento tristeza, y otras me quiero comer el mundo pero en el fondo nada me interesa. No sé si he perdido la motivación, o he estado mal siempre. Si mis piezas están rotas. Por qué no soy coherente. Mis deseos y mis acciones nunca coinciden, ¿pero la culpa es mía, del resto, o de que todo me deprime?

La verdad... solo sé entrar en bucles y tirarme a mirar el tiktok, videos sin contenido o programas de humor. Me sacan de la rutina, de mi cabeza y a la vez siento que me envenenan, pues no soy productiva, y me apaga el sistema.

Quiero ser productiva y no me siento capaz de ser productiva. Me siento atrapada. Acorralada por mi habitación. Acorralada por un tiempo que sigue avanzando con prisa, no se detiene por nadie. Avanza o te quedas atrás.

Ya qué más da, si siento que ya es tarde. Existo por existir o quizás tengo una causa que no es palpable. A veces todo cobra sentido y otras no veo el camino, ya no sé por donde tirar ni en qué creo ni a quién sigo. Ser alguien es lo que ansío, una identidad es lo que persigo.

Si me escucho a mí todo el rato creo que me pegaría un tiro. Puede que ya nada me vale porque yo fui mi peor enemigo. Por traiciones de amigos es que ya mi corazón es frío, y puede que solitario, pues ya no confío. 

Tantas traiciones, que llegue a un nuevo lugar, incómodo, cerrado. Una prisión mental. Y siempre en mi cabeza pensé en que no debía hablar, que mejor sola que mal acompañada, pues para qué contar mi vida, si solo tenía miedo de que de nuevo me pasara.

Sentirme sola, sentirme sin ganas, sin poder expresar, sin llorar, solo dando una fachada, puesto que a nadie le interesaba como estaba. Entre tantas cosas, estudiar me desagrada, pues solo tengo ganas de tirarme en mi cama. Qué me han enseñado, qué me han motivado, si aquí tampoco puedo ser yo.

Ojalá pasarme el día tocando la guitarra o el piano, o cantando y bailando con mi gente, y no ir a trabajar, ni a la universidad. Ojalá no tener ninguna responsabilidad para poder respirar, reflexionar, y amar. No hagas nada sin amar. La vida avanza y te deja atrás, intento llevarle la delantera.

Aunque empecé motivada, se quemaron mis ganas, y poco a poco en mí ya no hay llama. Dicen que tengo que hacerlo, que si no no seré nada. Pero, en mi interior, seguiré sin ser nada, pues pretendo ser mucho y la vida no me acompaña. No entienden lo que es no tener esperanza.

Quizás mejore, pero a veces dudo, pues desde menor, guardo pena. Un sentimiento profundo, que en mi pecho entierro y hundo, para olvidar todos esos abusos, toda esa maldad, todos esos momentos ahora difusos. Sentirme desde pequeña víctima de un silencio confuso.

Solo sé que la vida me consume, pero que saco fuerzas. Un amor que poco a poco me reconstruye, porque el amor hace que de mí tanto no dude. Si no fuera por él no sabría si algo a esta vida me une o solo sería un ente flotando e inmune a todo sentimiento, o que todo le repugne.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Desahogo: Quisiera ser y no ser...

Quisiera... dejar de tener altas capacidades. Quisiera dejar de tener que contarlo como parte de mi identidad. Quisiera no tener que contarl...